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Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María
Oh Reina del Santísimo Rosario, aunque sea más de 80 años atrás que por primera vez vinisteis a Fátima, nos apresuramos hoy a ponernos delante de Vos. Nos postramos al pie de Vuestro trono de gracia y buscamos cumplir, en la medida de nuestras posibilidades, todo lo que habéis pedido tan generosamente, cuando visitasteis a la Iglesia militante en Vuestras apariciones en Fátima. Los pecados abominables del mundo, las persecuciones hechas contra la Iglesia de Jesucristo; aún más, la apostasía de las naciones y de las almas cristianas, y por fin el olvido de Vuestra Maternidad de gracia, por parte de un gran número, cruelmente llagan Vuestro Corazón Doloroso e Inmaculado, tan unido en Su compasión al padecimiento del Sagrado Corazón de Vuestro Divino Hijo, Jesucristo. Para que pudiera ser hecha reparación por tantísimos crímenes, habéis pedido el establecimiento de la devoción reparadora a Vuestro Corazón Inmaculado; y con el propósito de impedir los castigos mandados por Dios que profetizasteis, Os hicisteis la mensajera del Altísimo con el propósito de pedir del Vicario de Jesucristo, unido con todos los obispos del mundo, la consagración de Rusia al Vuestro Corazón Inmaculado. ¡Ay de nosotros!, Vuestro mensaje aún no ha sido tomado plenamente en consideración. Este es el motivo por el cual, sin atribuirnos nosotros mismos una autoridad que no nos pertenece, sino penetrados con ansiedad por las condición de la Iglesia universal, por medio de una súplica humilde dirigida a Vuestro Corazón Inmaculado y unidos con todos los obispos, los sacerdotes y los creyentes, estamos resueltos a responder por nuestra parte a los pedidos del Cielo, para que sea apresurado el día feliz, cuando el Soberano Pontífice finalmente accederá a los pedidos de Vuestro Divino Hijo. Dignados, por lo tanto, Oh Santísima Madre de Dios, en primer lugar, aceptar el acto de reparación solemne que presentamos a Vuestro Corazón Inmaculado. Os lo ofrecemos a Vos en reparación por todos los ultrajes de pecadores e incrédulos, los cuales, sin duda ninguna, Os ofenden profundamente y ofenden al Sagrado Corazón de Jesús. En segundo lugar, tanto como está en nuestro poder, damos, entregamos, y consagramos Rusia a Vuestro Corazón Inmaculado: Os imploramos, por Vuestra misericordia maternal, tomar esta nación bajo Vuestra protección poderosa, para hacer de ella Vuestro dominio, donde imperéis como Reina, haciendo de esta tierra de persecuciones un "Vaso de elección" y de bendición. Os suplicamos que subyuguéis esta nación, tan enteramente, que, convertida de su impiedad legal, pueda llegar a ser un Reino nuevo para Nuestro Señor Jesucristo, una nueva herencia para Su Cetro dulce, y habiendo regresado de su antiguo cisma, y llegada de nuevo a la unidad del rebaño del único del Pastor eterno; y sujetada al Vicario de Vuestro Divino Hijo, se haga un apóstol ardiente del Reino social de Nuestro Señor Jesucristo sobre de todas las naciones del mundo. Oh Santísima Siempre Virgen María, Madre de Misericordia, os suplicamos además, que manifestéis al mundo la verdad de Vuestra mediación universal de gracia por un milagro tan brillante de Vuestra omnipotencia suplicante. Dignados por fin, Oh Reina de la Paz, dar al mundo la paz que el mundo no puede dar, la paz en contra de las armas y la paz para las almas, la paz de Jesucristo en el Reino de Cristo; y el Reino de Cristo a través del imperio de Vuestro Corazón Inmaculado, Oh María. Amén. Rece cada día esta oración de
consagración. Centro de Fátima |
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